Santiago, 5 de enero de 2026. – El reconocido Master of Wine, periodista y crítico británico Tim Atkin, ofreció una reveladora entrevista al portal WhereLunch, en la que analizó casi cuatro décadas de evolución de la vitivinicultura chilena. Atkin, quien ha sido testigo del paso de una industria concentrada en pocos valles a una explosión de diversidad territorial, envió un mensaje claro a las nuevas generaciones: hay mercado para la innovación, pero Chile debe enfrentar el desafío de sus precios.
De la homogeneidad a la diversidad extrema
Atkin recordó su primera visita a Chile a principios de los años 90, cuando solo existían un puñado de bodegas exportadoras y la producción se limitaba casi exclusivamente al Maipo y Curicó. En contraste, hoy destaca una industria mucho más rica y “diversa”, que se ha expandido con éxito hacia la costa, la Cordillera de los Andes y los extremos norte y sur del país.
El crítico valoró especialmente el rol de los enólogos jóvenes, quienes fuera de las estructuras de las grandes bodegas están experimentando con herramientas como huevos de concreto, ánforas de granito y galileos, aportando perfiles únicos al portafolio nacional.
El desafío del precio: “Es muy triste”
A pesar de los avances técnicos y estilísticos, Atkin fue enfático en un punto crítico: el precio FOB por caja. El experto lamentó que el valor promedio de salida de Chile (aprox. 29 dólares por caja) no haya variado significativamente en 30 años.
“Hay que subir el precio… es muy triste, con todo lo que ha cambiado la industria chilena en estas últimas dos décadas”, señaló. Según el Master of Wine, aunque en 2010 vaticinó un “Nuevo Chile”, la revolución en los precios internacionales sigue siendo la gran tarea pendiente para que los consumidores globales perciban el verdadero valor de la calidad actual.
Los “imprescindibles” de Atkin en Chile
Al ser consultado sobre qué vinos se llevaría a una isla desierta, Atkin eligió etiquetas que representan su conexión emocional y geográfica con el país:
- Tara Chardonnay (Huasco): Por ser pioneros en el desierto nortino.
- Amigo Piedra de Leo Erazo: Vino que alcanzó máxima puntuación en su último reporte.
- Laberinto Riesling (Lago Ranco): Por la belleza y expresión del extremo sur.
- Grus de Alcohuaz (Elqui): Por el paisaje y mística del valle.
Finalmente, el crítico destacó la importancia de las ferias de vino y el uso de redes sociales como herramientas fundamentales para que los pequeños productores comuniquen sus historias familiares y raíces, permitiendo así “emparejar la cancha” frente a las grandes corporaciones.



