El corazón del Valle del Itata se prepara para una de las citas más importantes del calendario vitivinícola del sur de Chile. La comuna de Ránquil ha dado el vamos a los preparativos de la 27ª versión del Concurso del Vino, un evento que no solo premia la calidad de los caldos locales, sino que se erige como un baluarte en la defensa y promoción del patrimonio de las cepas ancestrales de la zona.
Esta festividad, que ya es una tradición arraigada en la Región de Ñuble, busca poner en valor el trabajo de los pequeños productores y la singularidad de un terroir que destaca por sus parras centenarias conducidas en cabeza.
El epicentro de las cepas patrimoniales
El concurso se ha consolidado como la plataforma principal para visibilizar la riqueza de variedades que definen la identidad del Itata. Entre las protagonistas de la jornada se encuentran:
- Cepa País: El rescate de esta variedad histórica, que hoy vive un renacimiento en los mercados de nicho y de vinos naturales.
- Cinsault: Conocida localmente como “cargadora”, esta cepa ha encontrado en Ránquil un lugar donde expresa una frescura y notas florales que cautivan a la crítica.
- Moscatel de Alejandría: La base de los blancos aromáticos y la tradición pisquera que también tiene raíces en este valle.
Cultura, identidad y comunidad
Más allá de la cata técnica y la premiación, la 27ª versión del concurso se proyecta como una fiesta para la comunidad y el turismo. El evento suele incluir:
- Muestras Gastronómicas: Platos típicos de la zona que maridan a la perfección con los vinos campesinos.
- Feria de Productores: Un espacio donde los visitantes pueden adquirir directamente de las manos del viticultor etiquetas que difícilmente se encuentran en el retail tradicional.
- Actos Folclóricos: Música y danzas que refuerzan el carácter identitario de esta celebración en la Provincia de Itata.
Impulso al Enoturismo local
Para las autoridades locales y los productores, este concurso es una herramienta estratégica para potenciar a Ránquil como un destino imperdible dentro de las rutas del vino nacional. En un contexto donde el consumidor busca autenticidad y relatos con origen, el Concurso del Vino de Ránquil ofrece una experiencia honesta y profunda sobre la historia líquida de Chile.
Con 27 años de trayectoria, esta celebración reafirma que el futuro del vino chileno también se escribe desde sus raíces más profundas, celebrando la resiliencia de quienes mantienen vivos los viñedos más antiguos del país.



