El debate sobre los beneficios y riesgos del vino en la salud cardiovascular suma un nuevo capítulo. En una reciente entrevista con ABC Bienestar, el cardiólogo Aurelio Rojas desglosa los procesos fisiológicos que se desencadenan en el organismo tras el consumo de una copa de vino, aportando una visión médica actualizada sobre un hábito profundamente arraigado en la cultura mediterránea y chilena.
Aunque la recomendación médica general siempre prioriza la prudencia, el análisis del especialista permite entender cómo los componentes del vino interactúan con nuestro sistema circulatorio.
El proceso: Del paladar al torrente sanguíneo
Según explica el Dr. Rojas, el efecto del vino no es inmediato, sino que sigue una ruta metabólica específica que influye en distintos marcadores de salud:
- Absorción y Vasodilatación: Al ingerir vino, el alcohol llega rápidamente a la sangre. Uno de los primeros efectos es una ligera vasodilatación, lo que puede provocar una sensación inicial de relajación y una mínima bajada de la presión arterial.
- El poder de los Polifenoles: Más allá del alcohol, el vino (especialmente el tinto) es rico en polifenoles como el resveratrol. Estas sustancias tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que ayudan a proteger el endotelio (la capa interna de los vasos sanguíneos).
- Impacto en el Colesterol: El consumo moderado se ha asociado históricamente con un ligero aumento del colesterol HDL (el “bueno”), el cual ayuda a retirar el exceso de grasa de las arterias.
La clave está en la dosis y el estilo de vida
El cardiólogo es enfático en señalar que los beneficios no son una “licencia para beber”. El concepto de moderación es el eje central: una copa para las mujeres y hasta dos para los hombres, siempre acompañadas de alimentos.
“El vino debe entenderse como parte de un patrón alimentario saludable, como la Dieta Mediterránea, y no como un suplemento de salud por sí solo”, advierte el especialista. El riesgo aparece cuando el consumo es explosivo o supera los límites diarios, lo que puede derivar en arritmias o aumento de la presión arterial a largo plazo.
Veredicto médico 2026
Para los amantes del vino, la noticia es de un optimismo responsable. Una copa de vino disfrutada con calma durante la comida no solo ofrece una experiencia sensorial, sino que, en un cuerpo sano y dentro de un estilo de vida activo, puede convivir perfectamente con una buena salud cardiovascular. La ciencia sigue confirmando que, en el vino, el equilibrio es el mejor maridaje para el corazón.




