¿Existe una dosis “mágica” para el brindis diario? Un reciente estudio científico ha arrojado nuevas luces sobre el eterno debate del vino y la salud. Según reporta BioBioChile, un grupo de investigadores ha concluido cuál sería la cantidad exacta de consumo que, lejos de ser perjudicial, podría asociarse a una reducción en el riesgo de muerte prematura, especialmente por causas cardiovasculares.
El estudio refuerza la idea de que el vino, consumido bajo parámetros estrictos de moderación, actúa como un protector metabólico gracias a su alta concentración de compuestos bioactivos.
La medida justa: ¿Cuánto es “moderado” en 2026?
La investigación es categórica al diferenciar entre el consumo beneficioso y el de riesgo. Los hallazgos principales sugieren:
- La dosis recomendada: Los científicos establecen que el beneficio máximo se alcanza con un consumo de una copa diaria para mujeres (aprox. 150 ml) y hasta dos copas para hombres.
- El factor acompañamiento: El estudio subraya que los beneficios se potencian cuando el vino se ingiere junto con las comidas, lo que ralentiza la absorción del alcohol y permite que los polifenoles interactúen mejor con el proceso digestivo.
- Reducción de riesgos: El consumo dentro de estos rangos se vinculó a una menor incidencia de enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares, gracias a las propiedades antiinflamatorias del resveratrol.
La advertencia de los expertos
A pesar de los resultados optimistas, los científicos son claros: no se trata de una invitación a comenzar a beber si no se tiene el hábito. El beneficio desaparece —y el riesgo aumenta drásticamente— cuando se superan las cantidades mencionadas o cuando el consumo es episódico y excesivo (el llamado binge drinking).
“El vino es un componente de la dieta, no un medicamento. Su valor positivo reside en el equilibrio y en formar parte de un estilo de vida saludable que incluya actividad física y una alimentación balanceada”, concluye el informe médico




