Chile vuelve a brindar por el vino, pero esta vez con una apuesta por la profesionalización del enoturismo. Ocho fiestas de la vendimia, realizadas entre febrero y mayo de este año, fueron reconocidas con el Sello de Buenas Prácticas 2025, una distinción impulsada por el programa Enoturismo Chile en colaboración con la Subsecretaría de Turismo y Corfo.
La iniciativa busca establecer estándares de calidad que ayuden a posicionar a Chile como un destino competitivo en la escena enoturística internacional. Las vendimias reconocidas fueron:
- Vendimia de Curicó
- Vendimia del Valle de Colchagua
- Vendimia de Casablanca
- Vendimia de Cauquenes
- Vendimia del Valle de Aconcagua
- Vendimia del Valle del Elqui
- Vendimia del Valle del Itata
- Vendimia de Rengo
“Este sello apunta a consolidar las vendimias como experiencias de alto estándar para turistas y consumidores”, señaló Claudia Araya, directora de Enoturismo Chile, en declaraciones recogidas por El Mostrador.
Más que una fiesta, una oportunidad país
Las fiestas de la vendimia ya no son solo eventos folclóricos: hoy representan una importante entrada económica para cientos de territorios rurales y un punto de contacto directo entre viñas y consumidores. Según cifras del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), en 2024 más de 1,3 millones de personas asistieron a vendimias en todo el país, de las cuales un 22% fueron visitantes extranjeros.
La entrega del Sello de Buenas Prácticas evalúa criterios como:
- Gestión organizativa
- Inclusión y accesibilidad
- Relato enoturístico claro y coherente
- Enfoque sustentable y manejo de residuos
- Actividades de vinculación cultural y comunitaria
“Nos interesa que el enoturismo sea un pilar para las economías locales, pero también una vía de promoción internacional del vino chileno”, agregó Araya.
Un sector que se renueva
El reconocimiento llega en un momento donde el vino chileno vive una renovación generacional. Como revelamos recientemente en Chile Wine Experience, cada vez más jóvenes se están formando como sommeliers, guías o comunicadores digitales ligados al mundo vitivinícola.
El auge del contenido en redes sociales ha sido clave para acercar el vino a públicos más jóvenes. Plataformas como Instagram o TikTok se han llenado de cápsulas que enseñan a catar, maridar y comprender cepas en un lenguaje simple y entretenido.
Una vendimia más consciente
El foco de este sello está también en profesionalizar el relato del vino chileno. Es decir, convertir cada fiesta no solo en una instancia festiva, sino en una plataforma educativa, identitaria y sostenible. Esto permite integrar elementos como la historia local, la protección del paisaje y la valorización de las comunidades anfitrionas.
Desde Chillán a Casablanca, desde el Itata al Colchagua, las vendimias 2025 premiadas muestran que es posible combinar tradición y estándares internacionales. Chile, una vez más, busca que el vino no solo se beba, sino que también se viva.