El doble medallista olímpico y capitán del equipo chileno de Copa Davis, Nicolás Massú, continúa expandiendo sus horizontes más allá del tenis. Según reporta The Clinic, el “Vampiro” ha formalizado su ingreso al competitivo mercado del vino, sumándose a la tendencia global de deportistas de élite que apuestan por la vitivinicultura de alta gama como parte de su portafolio de inversiones.
Este movimiento estratégico busca capitalizar la imagen de éxito y perseverancia de Massú, asociándola a la calidad y el carácter de los mejores terroirs de la zona central de Chile.
Una apuesta por la excelencia y el origen
Aunque los detalles específicos sobre las variedades se mantienen bajo reserva, la incursión de Massú en este sector se perfila bajo los siguientes pilares:
- Vinos de Autor y Selección: La propuesta se aleja de las producciones masivas, enfocándose en etiquetas de alta gama que reflejen la disciplina y la pasión que caracterizaron la carrera del tenista.
- Alianzas Estratégicas: Para este proyecto, Massú ha buscado asesoría técnica de primer nivel, trabajando con enólogos destacados para asegurar que el producto compita en los mercados más exigentes, tanto nacionales como internacionales.
- Proyección Global: Aprovechando su reconocimiento mundial, la marca apunta a conquistar paladares en mercados donde el tenis y el vino chileno gozan de gran prestigio, como Estados Unidos y Europa.
El vino como activo de prestigio
Para los analistas de la industria, la entrada de Massú refuerza la percepción del vino chileno como un producto aspiracional y de inversión sólida. Al igual que otras figuras internacionales —como Rafael Nadal o LeBron James—, el tenista chileno entiende que el vino no es solo una bebida, sino un vehículo de cultura y estatus.
“Nada es imposible”, la frase icónica de Massú, parece ser el mantra detrás de esta nueva faceta, donde el objetivo es alcanzar la “medalla de oro” en las copas de los consumidores más sofisticados.




