La crisis mundial de los vinos de lujo y el caso chileno

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Según datos reportados por Diario Financiero, el mercado global del vino fino enfrenta una de sus mayores crisis en años, con caídas históricas de precios y demanda. Sin embargo, Chile, con marcas como Don Melchor y Viña VIK, ha logrado mantener su prestigio e incluso aumentar valor en segmentos clave.

El primer semestre de 2025 cerró con números preocupantes para el mercado mundial del vino de lujo. Según reportó el Diario Financiero, la plataforma Liv-ex, referente global en comercio de vinos finos, evidenció una caída sostenida de precios y un ambiente de incertidumbre comercial que golpea con fuerza a las grandes denominaciones de origen, en especial a vinos de Burdeos y Borgoña.

El índice Liv-ex 500 cayó 23% en dos años, mientras que el Burgundy 150 retrocedió 27%. Factores como el fin del impulso financiero post-pandemia, la amenaza de aranceles desde EE.UU. al vino europeo, y la desaceleración del consumo en Asia y Europa han erosionado el dinamismo de este segmento históricamente elitista.

¿Y Chile?

Pese al escenario adverso, los vinos chilenos han mostrado una resiliencia. Marcas como Don Melchor, elegido en 2024 por Wine Spectator como el mejor vino del año, han impulsado el posicionamiento premium del país. Este reconocimiento global no solo elevó la reputación de la marca, sino que también reforzó la imagen de su casa matriz, Viña Concha y Toro, que recientemente vivió un cambio histórico en su liderazgo.

A su vez, la viña VIK, reconocida por su presencia en rankings internacionales, declaró que no ha registrado disminuciones significativas en sus ventas de vinos de lujo. Atribuyen su resistencia a una fuerte estrategia digital y al crecimiento del e-commerce, que les ha permitido sostener niveles positivos de venta en el mercado interno e internacional.

Menos volumen, mayor valor

Según datos del informe de Wines of Chile, el país exportó menos cajas de vinos sobre los US$60 durante mayo de 2025, con una caída del 8,4% en volumen respecto al año anterior. Sin embargo, el valor promedio por caja aumentó un 15%, alcanzando los US$60 por unidad, lo que sugiere que la demanda, aunque menor en cantidad, se mantiene firme en valor.

Este fenómeno se alinea con lo que el Office Head de Bain en Chile, Marcial Rapela, denominó en DF como una “recalibración estratégica de precios” que abre nuevas oportunidades en mercados sofisticados. Según Rapela, esta “normalización” revela que los vinos de alta gama mantienen su pricing power frente a públicos exigentes.

Mirando al futuro

Si bien el consumo global de vino tocó mínimos históricos en 2024, como lo advirtió la OIV, Chile parece haberse adelantado a la tormenta con una oferta diversificada, estrategias de valor agregado y un enfoque sólido en posicionamiento de marca.

El desafío para el segundo semestre de 2025 estará en consolidar esta resiliencia, fortalecer la presencia en mercados estratégicos como Brasil, EE.UU. y Corea del Sur, y sostener la narrativa premium del vino chileno en tiempos de ajuste global.

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