La revolución NOLO en Chile: El giro estratégico de la industria hacia el “No and Low Alcohol”

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La industria del vino chileno se encuentra en un punto de inflexión. Impulsada por la Generación Z y los Millennials, la tendencia NOLO (No and Low Alcohol) ha dejado de ser un nicho para convertirse en una apuesta estratégica con cifras de crecimiento de dos dígitos. Según un reciente reporte de Forbes Chile, la mayor conciencia sobre la salud y los cambios en los hábitos de consumo están obligando a las viñas nacionales a reinventarse para captar a un consumidor que busca el placer del brindis sin los efectos del alcohol.

Sinzero: El pionero que abrió el camino

La historia de esta categoría en Chile tiene un nombre clave: Sinzero. Nacida en 2017 por iniciativa de Andrés Duval tras una experiencia poco satisfactoria con vinos desalcoholizados en Europa, la marca se convirtió en la primera en producir un Cabernet Sauvignon desalcoholizado en el país.

Hoy, con el apoyo de Corfo y una inversión constante en tecnología, Sinzero no solo crece un 20% anual, sino que ha obtenido reconocimientos de élite, como la Medalla de Oro y 96 puntos en el International Wine & Spirit Competition (IWSC), validando que el vino “zero” puede competir en calidad organoléptica con sus pares tradicionales.

Los gigantes se suman al cambio

Las grandes bodegas chilenas ya han integrado el NOLO en el centro de sus operaciones comerciales:

  • Viña Concha y Toro: Sus líneas de baja graduación (menos de 11 grados), como Casillero del Diablo Belight y Sparkling Zero, han registrado un crecimiento explosivo del 224% entre 2023 y 2025.
  • Viña Santa Rita: Con sus etiquetas 120 Zero y 120 Delight, la viña proyecta exportar más de 47.000 cajas en 2026, con mercados clave en Irlanda, Canadá y Noruega. Además, innovan con formatos como el 120 Spritz en lata.
  • VSPT Wine Group: Su marca Donnaluna —un cóctel de vino de solo 5,5 grados— superó en un 20% sus ventas de diciembre pasado, demostrando el apetito por opciones ligeras y espontáneas.

Un cambio cultural profundo

Este fenómeno coincide con el nivel de consumo de alcohol más bajo en Chile desde 1994, según datos de Senda. La producción de vino también ha caído a su nivel más bajo en una década (838,6 millones de litros en 2025), reflejando un ajuste estructural ante una demanda que prioriza la moderación, la transparencia y la sostenibilidad.

Desde Wines of Chile explican que el vino ya no se ve como un ritual rígido. Los nuevos consumidores valoran formatos como latas o porciones individuales y buscan vinos orgánicos o desalcoholizados que encajen en un estilo de vida activo.

El futuro es sobrio y tecnológico

La industria está utilizando Inteligencia Artificial para entender estas nuevas preferencias y desarrollar productos que mantengan el relato, la historia y la cultura del vino, pero sin las barreras del grado alcohólico. Como señalan los líderes del sector, el NOLO no es una amenaza para el vino tradicional, sino una oportunidad de expansión para conectar emocionalmente con las nuevas generaciones.

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