Mientras el corazón de la provincia celebra las grandes producciones, la zona de Marchigüe se ha tomado el protagonismo con una propuesta de identidad única: la Vendimia del Secano Costero. Según destaca El Mostrador, esta festividad ha logrado consolidarse como el punto de encuentro donde la influencia del océano Pacífico y la tradición rural más profunda de Colchagua se fusionan para dar vida a vinos con un carácter distintivo y fresco.
El evento no solo celebra la cosecha de este año, sino que pone en valor la resiliencia de los viñedos que crecen bajo condiciones de secano, donde la escasez hídrica y los vientos costeros desafían a los productores a buscar la máxima calidad.
El carácter del Secano: Vinos con identidad costera
La vendimia en Marchigüe destaca por una oferta enológica que se diferencia de los tintos estructurados del interior del valle. Los puntos clave de la muestra fueron:
- Frescura y Mineralidad: La cercanía al mar permite que variedades como el Sauvignon Blanc y el Syrah de clima fresco desarrollen una acidez natural y notas minerales muy apreciadas por el mercado actual.
- Rescate del Patrimonio: Pequeños productores del secano interior mostraron etiquetas de autor que rescatan técnicas de manejo de viñedos de rulo (sin riego), una práctica ancestral que cobra relevancia ante el cambio climático.
- Cultura Local: La fiesta integró expresiones típicas de la zona, como el canto a lo poeta y la artesanía en paja, vinculando el vino con el tejido social del secano.
Turismo de nicho y futuro sostenible
Para las autoridades y viñateros de la zona, esta vendimia representa una oportunidad de diversificar la oferta turística de la región. Marchigüe se posiciona como un destino para el “slow tourism”, donde el visitante busca experiencias menos masivas y un contacto directo con el productor.
“La brisa del Pacífico no solo refresca nuestras uvas, sino que también refresca nuestra mirada sobre lo que significa hacer vino en Chile”, señalaron expositores locales. La edición 2026 reafirma que el secano costero es, hoy por hoy, una de las fronteras más dinámicas y emocionantes de la viticultura nacional.




